COMUNICADORES ENTRE ESCOMBROS.

 

POR: JORGE PULIDO.

 

A las 7:19 de la mañana del jueves 19 de septiembre de 1985, con voz trémula, la periodista Lourdes Guerrero, conductora del noticiario "Hoy Mismo", dijo:

"está temblando...", sin dejar de ver las lámparas del estudio que se balanceaban cada vez con más intensidad... De pronto, la señal del Canal 2 de televisa

salió del aire...

 

En ese instante, 18 millones de capitalinos experimentaban en carne propia uno de los más violentos sismos ocurridos en la ciudad de México, de 8.1 grados

de magnitud en la escala de Richter, apenas superado por el sismo del 7 de junio de 1911, a las cuatro de la madrugada, precisamente el día en que Francisco

Indalecio Madero hizo su entrada triunfal a la capital del país, y que dejó casi en ruinas el municipio de Ciudad Guzmán, en Jalisco.

 

"Aquella mañana, al clarear el día, no era como todas... El sol no tenía su mismo color de siempre, era como rojizo. En el ambiente había algo extraño,

difícil de explicar". Recuerda el locutor veracruzano Salvador Escobar, uno de los trece sobrevivientes de la veintena de trabajadores que esa fatídica

mañana se encontraban laborando en el edificio de Radio Fórmula, en la colonia Doctores.

 

"cuando llegué a la estación, en apariencia era un día normal. Algunos compañeros todavía andaban somnolientos a las seis de la mañana. Otros tomaban café,

revisaban la programación o platicaban de trivialidades con los demás.

 

"En cuanto empezó a sentirse el temblor, yo presentí que no era como otros que habíamos experimentado en ese mismo edificio de Doctor Río de la Loza 300.

Como desde hacía varios años, esa mañana me tocaba abrir estación en XEDF, "Radio Fantástica", 970 de A. M. Se encontraba en cabina Pedro Ferriz de Con,

trasmitiendo su noticiario "Al Aire". Poco antes de que empezara el movimiento sísmico, un compañero que estaba en la cabina contigua me llamó para invitarme

una taza de chocolate y un panquesito. Apenas acababa de darle el primer sorbo al chocolatito cuando sentí el jalón. Les dije: está temblando... de momento

nadie lo creyó. Ya cuando comenzó a acelerarse el movimiento, yo me salí de la cabina, al tiempo que les dije a mis compañeros que también se vinieran

al pasillo. No hicieron caso. "Tilín, El Fotógrafo de la Voz", que por esos días conducía un programa infantil, en "Radio A I", y los operadores, Paco

Garamendi y Alejandro "Quique Maracas", se quedaron allí adentro. Ya en el pasillo, les insistí que salieran de la cabina porque el movimiento era oscilatorio

y trepidatorio. Justo en ese instante escuché con tono apacible a Sergio Rod, que trasmitía "Batas, Pijamas y Pantuflas" en "Radio Cañón": ¡calma, mucha

calma...! No pasa nada... Todo mundo, tranquilo.Por favor, familia, tranquilitos todos... Sin embargo, en el acto salieron al pasillo, Sergio rod y Gustavo

Armando Calderón. recuerdo que se abrazaron, tenían una cara de pánico espantoso. Caminé unos pasos por el estrecho pasillo del sexto piso y traté de tranquilizarlos,

y en ese preciso instante se volvió más intenso el movimiento. el edificio se hacía como chicle. Los muros chocaban contra el edificio contiguo de la Procuraduría

Federal del Consumidor. Todo crujía... en la azotea de nuestro edificio de Radio Fórmula había unos enormes generadores... En un instante todo se vino

abajo... En un abrir y cerrar de ojos desaparecieron de mi vista Sergio y el Conde Calderón... Cuando sentí que el piso donde caí sentado también se desplomó,

lo único que alcancé a decir fue: ¡Dios mío...!

 

"No sé qué pasó. Perdí el conocimiento. Cuando recobré la lucidez, recuerdo que alguien gritaba en medio de aquellos escombros: ya no toquen al Conde, está

muerto... Instantes después me di cuenta que yo estaba enterrado hasta el cuello. No sentía mis piernas. Luego advertí algo que se removía en mi boca,

y pensé para mis adentros: Dios Mío, tengo cercenada la lengua... Hasta aquí llegó mi carrera como locutor... Segundos después, en medio de aquella oscuridad,

de aquel sobrecogedor silencio y un penetrante olor fétido, escupí eso que suponía era mi lengua, y cuál sería mi sorpresa que en realidad se trataba de

un pedazo de panqué. En ese momento me puse a rezar agradeciéndole a Dios que no había sido mi lengua y que aún estaba con vida.

 

"Poco después escuché las voces de algunos compañeros que removían los escombros. No se cuanto tiempo había pasado, a mi me pareció una eternidad. De repente

alguien que ya me había escuchado pidiendo ayuda, me gritó desde lejos: ¡don Salvador, no se desespere, ahorita lo sacamos! Era Juanito, un muchachito

de intendencia que como pudo se arrastró entre los escombros hasta que me encontró. Cuando sentí que sus dedos tocaron una de mis manos, experimenté un

gran alivio. De inmediato, Juanito comenzó a hacer maniobras para rescatarme. En ese momento se deslizaron más escombros y casi quedé sepultado; sentí

entonces una mano que se movía cerca de mi. Le dije a Juanito: hay un compañero cerca de mi que está boca abajo, ayúdenlo porque aún está con vida. Luego

de rescatarlo, finalmente me desenterraron de entre los escombros, pero al momento de jalarme, una lámina me desgarró hasta el hueso la pierna izquierda".

 

Con tres fracturas en la pierna izquierda, lesiones en las vértebras cervicales, contusiones en todo el cuerpo y una profusa hemorragia, de inmediato, Salvador

Escobar Ramos fue trasladado a la clínica Indianilla del ISSSTE donde lo suturaron sin anestesia. Ya para esas horas, el periódico vespertino "Ovaciones"

daba cuenta de los nombres de los fallecidos de Radio Fórmula, en cuya lista se encontraba Salvador Escobar.

 

A las cuatro de la madrugada, su esposa, María Elena Valdés, y dos de sus cinco hijos, lo encontraron en la Cruz Roja de Lomas Verdes. Tres días después

nuevamente fue internado en dicho nosocomio donde estuvieron a punto de amputarle la pierna herida que ya para entonces estaba gangrenada. La falta de

quirófano, y la oportuna intervención de uno de los camilleros, hermano de un médico, fiel radioescucha de Escobar, impidieron la operación. El camillero

se opuso a la cirugía responsabilizándose de la gravedad del locutor. Sin perder tiempo, abandonó el hospital de traumatología. Una vez en manos del providencial

facultativo, fue sometido en sus cinco sentidos a una profunda curación sacándole de raíz toda la infección. De esta suerte, diez meses más tarde, con

muletas y aún con el pánico a cuestas, reanudó sus actividades mañaneras, como lo hacía desde 1972, en Radio Fórmula, que por esos días llevaba a cabo

sus trasmisiones en unas improvisadas cabinas ubicadas en la planta transmisora, en Apatlaco, al oriente del Distrito Federal

 

DE PURITITO MILAGRO.

 

En tan sólo 120 segundos, un tercio de los 23 kilómetros cuadrados de superficie de la ciudad de México, quedó reducida a escombros. La furia sísmica del

19 de septiembre, con epicentro en los Estados de Michoacán y Guerrero, en la costa del Pacífico frente a la desembocadura del río Balsas, provocó el primer

maremoto o "tsunami" registrado y observado científicamente en México con un oleaje de dos metros de altura, tal como lo reporta el Instituto de Geofísica

de la UNAM. Tanto el sismo del jueves 19 como la réplica del día siguiente a las 19:20 horas, acabó con la vida de 20 mil personas, un saldo de 50 mil

heridos, por lo menos medio millón de dafnificados, 53 mil inmuebles colapsados, muchos de los cuales aún en ruinas, con el paso del tiempo, fueron demolidos,

además de millonarias pérdidas en infraestructura de servicios públicos. Los hoteles "Regis y Del Prado, en plena avenida Juárez, sucumbieron ante el demoledor

embate de la naturaleza. Lo mismo sucedió con el conjunto de tres modernas torres de 40 pisos localizado en avenida Pino Suárez, y a pocos metros con el

edificio de la Secretaría de Protección y Vialidad. Escuelas y el Centro Médico del IMSS se desplomaron. Vetustas viviendas en las Delegaciones: Cuauhtémoc,

Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Juárez y Coyoacán también se derrumbaron, a la par del edificio Nuevo León en la Unidad Habitacional

Tlatelolco. Por las calles de las colonias: Doctores, Roma, Morelos, Obrera, Guerrero, Juárez y el centro Histórico, brigadas de bomberos, policías y voluntarios

se desplazaban de un lado a otro al rescate de heridos y cadáveres, por calles agrietadas, banquetas erosionadas, asfixiantes nubes de polvo y humo, fugas

de gas y de agua, vidrios rotos, y toda clase de escombros; así como lo describe el periodista y escritor Humberto Musacchio en su libro: "Ciudad Quebrada",

editado por Joaquín Mortiz, en el que hace un suscinto y bien documentado recuento de la tragedia.

 

Además del edificio de Radio Fórmula, y de Televicentro, del que sólo quedó incólume la fachada con el logotipo de la empresa, en avenida Chapultepec también

se dañó el inmueble de la revista "¡Siempre!", y las oficinas de la Unión de trabajadores de Periódicos, en la convergencia de Puente de Alvarado y Zaragoza;

y muy a pesar de que se encontraban en la zona de la catástrofe, los edificios de la XEW EN Ayuntamiento y de radio Centro en Artículo 123, lo mismo que

de los periódicos: "El Universal", "Excélsior", "Novedades", "La Prensa" y "El Sol de México", no sufrieron daños de consideración, sólo leves cuarteaduras

y dislocamientos en algunas de sus estructuras arquitectónicas.

 

Minutos después de ocurrido el movimiento telúrico, Jacobo Zabludowsky a bordo de su automóvil Ford, equipado con radiotrasmisor de alta frecuencia, narraba

con lujo de detalles para el auditorio de la XEW las espeluznantes escenas desde las calles y avenidas por donde circulaba en esos momentos: la colonia

Juárez donde se vinieron por tierra numerosas construcciones; San Antonio Abad y calzada de Tlalpan en donde perdieron la vida cientos de costureras; el

hospital Juárez en el barrio de La Merced;y Cuauhtémoc casi esquina con Puebla, donde yacían en el suelo los otrora flamantes "Televiteatros", que apenas

el día anterior habían sido fastuoso escenario del 55º aniversario de la XEW y en donde por esos días se representaban dos obras teatrales, "Trece a la

Mesa" con Talina Fernández, y "Mame" estelarizada por Silvia Pinal.

 

La caída de la antena maestra de Televisa obligó a técnicos, periodistas y locutores a desplazarse a sus instalaciones de San Ángel. En un lapso de cuatro

horas, la señal nuevamente estuvo al aire. Hasta ese momento, el Canal 13 de IMEVISIÓN, trasmitió en forma ininterrumpida las imágenes del desastre en

el noticiario "Desde Temprano", conducido por don Pedro Ferriz Santa Cruz, quien tuvo que ser relevado, minutos después del sismo, por Beatriz Pagés Llergo

y Joaquín López Dóriga, para auxiliar a su hijo Pedro Ferriz de Con que había sido internado de urgencia en el hospital MIG en Lindavista, con los pulmones

a punto de estallarle y tres vértebras fisuradas de la columna vertebral. "Mi hijo se salvó de puritito milagro... Una vez que recobró la conciencia, dice

que escuchó una voz que le dijo: ya pasó lo peor, ahora sálvate... Como dios le dio a entender comenzó a remover el cascajo y todos los escombros, y guiándose

por la claridad que venía de afuera, salió finalmente a la corniza de una marquesina; allí, un policía lo ayudó a bajar a la calle sosteniéndolo en sus

hombros. Durante cuatro meses usó un chaleco ortopédico; lo único que no superó en mucho tiempo fue el pánico a los temblores, incluso compró un sensor

de sismos que colocó en su escritorio, y al menor aviso de algún movimiento, Pedrito salía corriendo de la oficina". Refirió don Pedro Ferriz, Presidente

de la Asociación Mexicana de los Medios de Comunicación y autor de una decena de libros sobre antropología social, historia de México, el fenómeno OVNI

y mecánica cuántica.

 

Para la periodista María Victoria Llamas, ese jueves 19 de septiembre fue el más angustioso de su vida.

 

"Esa mañana me llamaron de "Hoy Mismo" para suplir a Guillermo Ochoa. Yo leía en ese momento una nota sobre Mario Moya Palencia cuando desde la cabina de

producción nos avisaron por los audífonos a Lourdes Guerrero, a Juan Dosal y a mi, que estaba temblando yo sentí que me jalaban la mesa y en eso nos dijeron

que iban hacer una toma abierta para que la gente viera como se movía el plafón. Yo en voz baja dije que no quería que se viera eso porque me daba pavor.

En eso nos salimos del aire y todo mundo corrió, sólo Lourdes y yo permanecimos en el estudio. Tiradas en el piso, abajo del escritorio Así soportamos

el temblor. Las lámparas se movían y rechinaban muy feo, se sentía horrible... Lourdes y yo tratamos de mantener la calma... Fueron minutos que duraron

una eternidad. Finalmente, ya que pasó todo, salimos por la parte trasera de Televisa. Yo no daba crédito a lo que tenía delante de los ojos... el edificio

se había venido abajo.

 

"Minutos después, traté de comunicarme con mi esposo y mis hijos, que estaban estudiando en el extranjero, pero fue imposible. Con mi hermana María Eugenia

"La tusita", que vive en Monterrey logré comunicarme días después. Olvidándome del miedo, me dirijí a la XEW donde continué dando las noticias de lo ocurrido".

 

De entre los escombros de radio Fórmula, los rescatistas sacaron en estado comatoso a Gustavo Calderón Millán, hijo de "El Conde", que por esos días se

iniciava como cronista deportivo en "Batas, Pijamas y Pantuflas" y en Televisa, quien quedó perturbado de sus facultades mentales por el resto de su vida.

Por su parte, el derrumbe del edificio de Televisa sepultó durante 13 días los cuerpos sin vida de Félix Sordo Medina de 25 años de edad, brillante periodista

de radio y televisión, y de Ernesto Villanueva de 60 años, Jefe de Información del noticiario "Hoy Mismo".

 

¿Quiénes fueron en vida los periodistas caídos?

 

*** A Félix Sordo siempre se le veía con prisa. Mientras conversaba con alguien, a menudo le echaba un vistazo a su reloj mientras se acariciaba la barbilla,

y en el tono de sus palabras se advertía la impaciencia. "Tal vez se trataba de un presentimiento inconsciente", dicen quienes lo conocieron y añaden:

"su carrera fue vertiginosa; hizo muchas cosas en muy poco tiempo".

 

Aún preparatoriano, a la edad de 17 años, Félix se inscribió en un programa de aficionados a la locución en la XEW, donde inició su carrera como profesional

del micrófono, productor radiofónico y periodista. En poco tiempo, su talento estuvo a la par de las grandes voces de la W. Diseñó y condujo, entre otros

programas de "La Voz de la América Latina Desde México: "Revista Semanal", "Nuestra Metrópoli", "Gente Importante", "Especial Musical", "Entrevista sin

Caretas", "Los Hombres del Presidente", "Tú y Nosotros", "Pulso de la Tarde", "Un Nuevo Día", "Punto de Vista Joven", "Tras la Historia de la Noticia"

y "Usted tiene la Palabra". Produjo "El Noticiario que yo Quiero" y "El Noticiario de América Latina", y más adelante tuvo a su cargo la coordinación periodística

de "24 Horas". De este modo pasó a la televisión en 1984 como conductor del programa "Nuestra Gente" en Canal 4, y colaboró con ricardo Rocha como reportero

de "En vivo" y "Para Gente Grande", lo mismo que en "Estudio 54" con Jaime Almeida.

 

Tal como lo soñó en su niñez, Félix Sordo, de una memoria envidiable y ferviente admirador de Napoleón Bonaparte, trasmitió a control remoto durante cinco

años desde la Basílica del tepeyac "Las Mañanitas" a la Virgen de Guadalupe; y en 1981 fue nombrado Director de Noticiarios en televisa Radio. Su muerte

prematura no le permitió ser Director General de Radiópolis, sin embargo, llegó a codearse con los altos ejecutivos de Televisa.

 

"Fue un periodista con un cúmulo de magníficas ideas", comentó Ricardo Rocha refiriéndose a Félix Sordo, "y siempre se destacó por sus conceptos innovadores.

A sus 25 años tenía muy bien puestos los pies en la tierra, veía las cosas con una madurez ganada a pulso. Su gran obsesión fue el trabajo, a tal punto

que prefería quedarse a dormir en los pasillos de la XEW para reanudar labores a primera hora del día siguiente; no fue como todos los muchachos, cambiaba

las reuniones sociales por la máquina de escribir. Incluso, Rosita Salazar Arenas, su efímera novia, cansada de que Félix no tenía tiempo para ella, decidió

cortar por lo sano".

 

*** Fumador consuetudinario y jugador empedernido, Ernesto Villanueva Bustamante, llamado por sus amigos: "Neto El Villano", obtuvo uno de los primeros

lugares en el concurso literario de la revista "Activa" con el cuento: "Citlali Se Muere" (en náhuatl significa vuelta a nacer), que relata la historia

de una niña que durante un pavoroso terremoto queda atrapada entre los escombros de su casa y pierde a sus padres, razón por la que emigra de su pueblo

natal a la capital.

 

A comienzos de los años setentas, cuando se ganaba la vida como taxista, luego de haber sido albañil, y de haber trabajado como contador público, conoció

a la locutora Encarnita Sánchez, que entonces conducía el programa nocturno: "Un Corazón en el Aire" en la XEW. Él le ofreció sus servicios en forma gratuita

para transladar en su taxi a enfermos o llevarle medicamentos a algún radioescucha de edad avanzada a altas horas de la noche. De este modo, villanueva

llegó a la televisión y por espacio de 12 años redactó el noticiario "Hoy Mismo".

 

Gran parte de su tiempo lo pasaba inmerso en el trabajo. A Televisa llegaba diariamente a las nueve de la noche, para concluir la jornada a las once de

la mañana del día siguiente. Dormía unas cuantas horas y después de la comida, por la tarde impartía clases de periodismo. No obstante, no desatendió a

su esposa Angelita Escajadillo, que padecía glaucoma, ni a sus tres hijas.

 

Regordete,mediano de estatura, muy parecido a Alfred Hitchkock, siempre contó con el afecto de la gente por su gran calidad humana. Para sus compañeros

del noticiario fue el abuelo del equipo, no tanto por su edad, sino porque era capaz de extender una acertada receta, a pesar de no haber concluido la

carrera de medicina por falta de dinero, y dar en su momento el más sabio de los consejos. Salvador Ortiz, en esos años productor de "Hoy Mismo" define

a Ernesto Villanueva como un poeta de la noticia "pues recreaba con arte y plasticidad la información"; y al referirse a su trágico fallecimiento comentó:

"su muerte ya se auguraba. Llegamos a pensar que algún día moriría de enfisema pulmonar o de cáncer, pero jamás imaginamos que acabaría entre los escombros

de televisa".

 

*** Refiere su hija, la periodista Mitzi calderón Millán, que la víspera de la muerte de su padre, su caballo predilecto: "El Tehuano" se paseaba inquieto

por la finca donde vivió en Atizapán, estado de México; y se llevó a la tumba el origen de su mote: algunos aseguraban que se debía a sus largas patillas

y su porte viril que le daban la apariencia de un auténtico conde, mientras que otros sostienen la versión de que en Tehuantepec, Oaxaca, donde nació el

2 de mayo de 1928, recibió títulos nobiliarios. Lo cierto es que Gustavo Armando Calderón González recibió sus primeras lecciones de locución por parte

de cristino Lorenzo, cronista deportivo ciego, y poco tiempo después debutó en los micrófonos de Radio Centro, antes de desempeñarse durante varios años

como locutor comercial en Radio 620 y en la XEB.

 

Detrás de su apariencia ríspida y ceremoniosa, "el conde" Calderón había un extraordinario sentido del humor. En las fiestas invariablemente era el centro

de atracción porque contaba los más hilarantes chistes colorados, además de ser un magnífico declamador y cantante de melodías en zapoteco. Fue consumado

aficionado a la charrería y a la comida mexicana, la cual le controlaba su esposa Mitzi Millán, con quien tuvo seis hijos, debido a que era diabético.

Según nos relató su hermana Neli, Calderón planeaba retirarse de la crónica deportiva después del Mundial de futbol de 1986 para postularse como presidente

municipal de su pueblo natal.

 

*** Sergio Rod (su verdadero apellido fue rodríguez) alternó sus estudios universitarios de Sociología trabajando como bajista del grupo "Los Tintops",

cuando Enrique Guzmán era la primera voz. Inició su carrera como locutor en la XEAX, en el Estado de Oaxaca. Poco después trabajó como floor manager en

la televisión de dicha entidad sureña donde también incursionó como productor y conductor de programas musicales. Tres años le bastaron para hacer tablas

suficientes y venir a la ciudad de México en busca de mejores horizontes.

 

En vida, el locutor sonorense, dicharachero y mal hablado fuera de los micrófonos, coleccionista de Quijotes y diletante de la música afroantillana, que

murió a los 52 años de edad, comentó con respecto a su desempeño en Radio felicidad: "no fue nada fácil ser aceptado por los compañeros. Tuve que aguantarme

algunas humillaciones por el color oscuro de mi piel, y en un principio hasta la hice de mozo, trayéndoles las tortas". Más adelante, una vez concluido

el diplomado en ciencias de la comunicación en Inglaterra, ingresó en la década de los setenta en el Núcleo Radio Mil donde trabajó hasta 1981 como productor

y locutor de "diálogos al desnudo" y "Batas, Pijamas y pantuflas" en Radio 590 "La Pantera". Por su enorme impacto comercial, los directivos de Radio Fórmula

contrataron en exclusiva a Rod para conducir "Batas, Pijamas y Pantuflas" en Radio Cañón. En 1984, Bolívar Domínguez Maquívar "El Bolo", fue sustituido

repentinamente por el Conde calderón en dicho programa, que cumplió siete años al aire en el gusto del público hasta ese funesto jueves 19 de septiembre

de 1985.

 

Jorge Pulido es periodista, locutor y productor radiofónico.

 

Puedes escribirle a:

 

jorgepulido@prodigy.net.mx

 

 

 

Regresar.