VALENTÍN GÓMEZ FARÍAS

 

* Falleció el 5 de julio de 1858

 

Valentín Gómez Farías nació el 14 de febrero de 1781, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, perteneció a una familia acomodada; sus padres fueron don José Lugardo Gómez de la Vara, un español dedicado al comercio, y su madre doña María Josefa Farías y Martínez, que era criolla.

El pequeño Valentín estudió la educación básica en su propio hogar, atendido por profesores particulares. A los 18 años ingresó al bachillerato. Siendo ya alumno, le parecía absurdo que las clases se impartieran en latín, y por su cuenta estudiaba en libros en francés que estaban prohibidos.

En la Universidad de Guadalajara estudia la carrera de medicina y se esmeró siempre por conocer los adelantos científicos en el tratamiento de enfermedades y por ello se traslada a la ciudad de México. Trabajó en el hospital de San Andrés durante quince meses, pero decidió marcharse a Aguascalientes, donde le habían ofrecido un trabajo.

A principios de 1800, Valentín Gómez Farías llegó a Aguascalientes y pronto se incorporó al grupo de criollos que apoyaban el movimiento de independencia. Entre estos se encontraban el licenciado Francisco Primo de Verdad y Rafael Iriarte. En los siguientes años de lucha, Gómez Farías siguió trabajando intensamente en su profesión.

En 1812 fue diputado a las Cortes de Cádiz, en 1817 contrajo matrimonio y en 1820, siendo regidor del Ayuntamiento de Aguascalientes, en rebeldía forma un batallón con voluntarios para combatir a los realistas, para lo cual como dispuso de sus ahorros, vendiendo a la vez varios objetos personales para conseguir recursos para su levantamiento. El 27 de septiembre de 1821, junto con el Ejército Trigarante hizo su entrada a la ciudad de México, terminando la guerra por la Independencia.

Para noviembre de 1823, Gómez Farías es diputado al Congreso Constituyente por Aguascalientes. Él presentó un proyecto de ley para la formación de un banco nacional cuyos fondos impulsaran la agricultura, industria y minería. En esta época, formó junto con unos amigos, un grupo dentro del Congreso al que llamaban Los Imparciales. Este pretendía equilibrar y conciliar las diferentes opiniones de los diputados, promoviendo a la vez la publicación de un periódico para difundir sus ideas. Meses después, renuncia a su cargo en la Cámara por no estar de acuerdo con la forma de gobernar de Iturbide y se marcha a Zacatecas, donde colabora para la promulgación de una ley sobre educación primaria gratuita, la primera de este tipo en México.

En 1833 al ser electo presidente de la República Antonio López de Santa Anna, el doctor Valentín Gómez Farías ocupa la Vicepresidencia y tenía el propósito de lograr que México tuviera un gobierno que respetara la libertad de los individuos y la igualdad para todos. A los pocos meses Santa Anna pidió permiso al Congreso para ausentarse, quedando Valentín como presidente interino. Durante ese período y con la valiosa colaboración de José María Luis Mora, inicia el proceso que lo hace precursor de la Reforma, promoviendo entre otras la libertad de pensamiento y expresión; prohíbe al clero y ejército intervenir en asuntos de política; clausurar la Universidad Pontificia, y la reemplaza por una Dirección de Instrucción Pública, que se encargaría de todo lo relativo a la educación de los mexicanos, proponiendo la apertura de escuelas nocturnas y la creación de escuelas normales para maestros. Igualmente propone la desamortización de los bienes de la Iglesia.

 Estas medidas provocaron levantamientos contra Valentín Gómez Farías. En 1834, Santa Anna volvió a ocupar la Presidencia e inició una abierta persecución, por lo que Gómez Farías se vio obligado a abandonar el país.

En 1845, ante la eminente invasión norteamericana, el Congreso designó como presidente interino a Santa Anna y vicepresidente a Gómez Farías.

De 1847 a 1853, se sucedieron varios gobiernos, entre ellos del 23 de diciembre de 1846 al 21 de marzo de 1847, en que don Valentín Gómez Farías volvió a ocupar la Presidencia de la República, hasta culminar con el retorno de Santa Anna, que poco después se volvió un dictador. En 1854, Juan Álvarez se levantó en armas y proclamó el plan de Ayutla para destituir a Santa Anna. Benito Juárez, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga y José María Mata, se sumaron a esta revolución. Santa Anna fue desterrado en 1855. Ese mismo año, el general Juan Álvarez fue nombrado presidente de la República, quien convocó a un Congreso Constituyente, que trabajó durante varios meses.

Al aprobarse la Constitución el 5 de febrero de 1857, Valentín Gómez Farías, como Presidente de la Cámara, firmó la nueva Carta Magna. El doctor Valentín Gómez Farías murió el 5 de julio de 1858, y sus restos se encuentran en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

 

Autor: Raúl Espinosa Gamboa. Cancún Quintana Roo, México.

raesgam@yahoo.com.mx

 

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