DON SERAPIO RENDÓN ALCOCER

 

Por Raúl Espinosa Gamboa

 

Asesinado por órdenes de Huerta

 

Don Serapio Rendón Alcocer, nació en ciudad del Carmen Campeche (y no en Mérida Yucatán como algunos afirman) el 3 de septiembre de 1867 y sus padres fueron

el abogado y notario público, don Víctor Rendón Buendía y doña Catalina Alcocer. Fueron hermanos de Serapio -en orden cronológico- Pedro, Víctor, Julio,

mayores que él y, Arturo y José, sus hermanos menores.

 

El nacimiento de Serapio Rendón se produce en los momentos en que su padre había tenido algunas dificultades políticas en Mérida y lo obliga a trasladarse

con su familia a Ciudad del Carmen, ya entonces perteneciente al estado de Campeche (que fue creado por decreto de ratificación del presidente Benito Juárez,

del 29 de Abril de 1863, en virtud de que las mayorías de las legislaturas de los Estados de la República emitieron su voto favorable a dicha creación.

Campeche fue uno de los cinco Distritos que formaban Yucatán, y que se representaba como una de las cinco estrellas en la efímera bandera separatista,

por lo que luego de algunos disturbios provocados por cismáticos de Campeche y que culminaron en franca revuelta, se acordó el 7 de agosto de 1857, entre

campechanos y yucatecos, la separación oficial de la porción territorial que sería el nuevo estado, por lo que, para el 15 de mayo de 1858, se firmaría

el primer convenio de división territorial. El 18 de mayo del mismo año, se firmó entre campechanos y yucatecos el decreto que lo convertía en Estado,

decreto ratificado provisionalmente por el gobierno federal el 19 de febrero de 1862, mismo que sería ratificado por el decreto firmado por don Benito

Juárez).

 

La familia Rendón Alcocer regresa a Mérida cuando el pequeño Serapio contaba con apenas 3 años de edad y será en esa ciudad donde realice sus primeros estudios

hasta cursar la preparatoria, para luego inscribirse en el Instituto Literario y estudiar la carrera de abogado, en donde obtuvo su título en 1889. Junto

con él cursaron sus estudios otros jóvenes que luego serán reconocidos como personalidades públicas de Yucatán como Adolfo Cisneros Cámara, Gonzalo Cámara

Zavala, Roberto Casellas Rivas, Delio Moreno Cantón y otros que participaran en el proceso revolucionario como José María Pino Suárez, José Inés Novelo,

Alfonso Aznar, Antonio Mediz Bolio, Calixto Maldonado, etc. Durante su etapa de estudiante desarrolló sus habilidades literarias utilizando el seudónimo

de "León Roch".

 

El licenciado don Serapio Rendón contraerá matrimonio con la distinguida señorita Pilar Ponce Cámara con quien procrearán cinco hijos: Víctor, Pilar, José,

Catalina y Julio. Las actividades de don Serapio se encauzaron al ejercicio de su profesión y al periodismo literario. Durante los primeros años se ejerció

como defensor de oficio y posteriormente se convierte en penalista, periodo durante el cual se da el celebre "Caso del Banco Yucateco" en el cual, el licenciado

Rendón acusa al entonces gobernador Enrique Muñoz Arístigui "de formar parte del asunto", un amañado desfalco del cual pretendieron culpar a un modesto

empleado.

 

El gobernador porfiriano lo acusa falazmente y lo hace encarcelar, pero la SCJN ordenó su liberación luego que su esposa y su hija Pilar se trasladaron

a la ciudad de México a organizar la defensa del penalista "injustamente detenido y procesado".

 

Inmediatamente de obtener su libertad, don Serapio Rendón se traslada a la capital del país donde afianza su militancia en la corriente maderista y desarrolla

su amistad con don Francisco I. Madero y otras personas que jugarían un importante papel en la revolución que ya se encontraba en proceso de gestación.

 

Participación en política de Serapio Rendón

 

Al llegar a la ciudad de México, don Serapio Rendón descontento con el gobierno de don Porfirio Díaz militó en los grupos de oposición a la dictadura. Fue

buen orador y aplicó esta habilidad para manifestarse en contra de las injusticias cometidas por la dictadura porfirista.

 

Además de estar identificados políticamente, don José María Pino Suárez a partir de haberse conocido y tratado en Mérida, eran amigos, conocerá a don Francisco

I. Madero, por lo que tendrán una sólida amistad basada en la comunión de ideales políticos por lo cual participa en el esfuerzo por liquidar la dictadura

porfiriana y luego de la victoria de las fuerzas maderistas y la renuncia y salida del país de Díaz, participara en el proceso de disolución del Partido

Antireleccionista (9 de julio de 1911) y la creación del Partido Constitucional Progresista el 17 de julio de 1911.

 

En las elecciones de 1911, acompañará a don Francisco I. Madero en su campaña para la presidencia de la República, mientras que en Yucatán será postulado

y elegido diputado federal por esa entidad, motivo por el cual se trasladará nuevamente a la ciudad de México, distinguiéndose como orador parlamentario

en defensa del gobierno de Madero. Formará parte del Bloque Renovador de la XXVI Legislatura del Congreso de la Unión.

 

La traición y asesinato del presidente Francisco I. Madero y del Vicepresidente José María Pino Suárez, perpetradas por el general Victoriano Huerta, fueron

severamente censuradas en la Cámara de Diputados por el diputado don Serapio Rendón Alcocer. Los candentes discursos de Rendón, acusando de asesino a Huerta,

no se redujeron al recinto del Congreso sino que tomó por foro abierto al Hemiciclo de Juárez en la Alameda Central de la ciudad de México.

 

El dictador Huerta trató de atraerlo como colaborador en su gobierno, oferta que Rendón rechazó con indignación y energía, por lo que convencido de que

don Serapio Rendón defendía sus principios, ordenó al también general Aureliano Blanquet, ministro de guerra del régimen espurio, su ejecución para la

noche del 22 de agosto de 1913.

 

Captura y consumación del crimen

 

Don Serapio Rendón fue advertido en diversas ocasiones sobre los peligros que corría ante su indomable posición de principios. Entre los que le comunicaron

su preocupación se cuentan don José María Tornel, el licenciado Rafael Zubarán, Jorge Vera Estañol, Fernando Baz, la señora Clara Scherer, y otros más,

algunos de los cuales le habían sugerido que abandonara el país...

 

La noche del 22 de agosto de 1913, al salir de la casa de doña Clara Scherer, frente a la glorieta de Colón en Paseo de la Reforma, fue capturado por esbirros

del usurpador Huerta, que ocupaban un automóvil estacionado en la esquina del Café Colón, y lo introdujeron al vehículo, en el que lo condujeron a Tlalnepantla,

donde era esperado por el coronel Felipe Fortuño, quien ordenó fuera encerrado en un cuartucho con ventanilla para ser vigilado consecutivamente. Rendón

tenía plena conciencia de lo que le ocurriría, por lo que pidió papel y lápiz para escribir una carta de despedida a su familia, pero apenas había comenzado

a escribir "Adorada Esposa, ido..." cuando inesperadamente fue acribillado por la espalda cayendo sin vida debajo de la mesa. Don Serapio Rendón fue despojado

de sus pertenencias y sepultado de inmediato en Tlalnepantla. Luego de la caída del régimen de Huerta los restos de Serapio Rendón Alcocer serán inhumados

en el Panteón Francés el 13 de octubre de 1914, y en 1981 su nombre quedó inscrito con letras de Oro en el Congreso de la Unión.

 

 

 

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