EL PLAN DE AGUA PRIETA

 

* La Huelga de los Generales

 

La promulgación de la Constitución de 1917 si bien establecía las bases para la pacificación del país, no resolvía todas las contradicciones que se habían acrecentado durante el conflicto armado, y estas saldrían a flote en las elecciones de 1920.

Al estallar el movimiento armado en 1910, ni don Francisco I. Madero ni don Venustiano Carranza se habían planteado como objetivo una nueva Constitución que estableciese nuevas formas de gobernar y hacer vida política. Durante el proceso a las elecciones presidenciales de 1920, Carranza apoya a Ignacio Bonilla “para establecer un gobierno civilista”, en tanto que Álvaro Obregón y otros caudillos buscan construir un país más acorde a las circunstancias y demandas sociales que habían madurado con la lucha armada, que legitimara las aspiraciones de las masas campesinas y del joven movimiento obrero.

El general Obregón logra el apoyo de diversos gobernadores, el respaldo de amplios sectores populares y, además de su gran prestigio en las fuerzas revolucionarias, contaba con el respaldo del Partido Liberal Constitucionalista y del entonces recién fundado Partido Laborista, que lanzó su candidatura, con lo que Obregón inició una intensa campaña política por toda la República y consolidó una clara ventaja electoral, lo cual preocupó los planes de Carranza.

Don Venustiano promueve un movimiento tendiente a perturbar la campaña que como candidato realiza el general Obregón, llegando a acusarlo de rebelde y llamándolo a comparecer ante un jurado para responder a los cargos de rebeldía. Al mismo tiempo, Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles entraban en conflicto desde Sonora y se enfrentaban al Presidente Carranza a quien acusaban de violar la soberanía de los Estados de la federación.

La pugna culmina con la proclamación el 23 de abril de 1920 del Plan de Agua Prieta, formulado por Luis L. León y Gilberto Valenzuela y avalado por Calles, de la Huerta y Obregón; por los zapatistas y los obreros más activos; por la casi totalidad del ejército y los funcionarios estatales. Este moviendo también es conocido como “La Huelga de los Generales”.

 El Plan desconoce a Carranza “por haberse constituido en Jefe de un partido político y burlar el voto popular para hacerlo ganar; por suspender garantías individuales; por atentar contra la soberanía de los Estados y desvirtuar la organización de la República”.

De la Huerta es designado interinamente como “jefe supremo del Ejército. Se desconoce al Ayuntamiento de la ciudad de México y a los funcionarios públicos cuya investidura tenga origen en las últimas elecciones de Poderes Locales de Guanajuato, San Luis Potosí, Querétaro, Nuevo León y Tamaulipas”. Asimismo, se propone el nombramiento de un presidente provisional de la República y la convocatoria a elecciones presidenciales.

En el Plan de Agua Prieta quedaba establecido en el “Artículo VI. Se reconoce expresamente como Ley Fundamental de la República a la Constitución Política del 5 de febrero de 1917”, con lo cual quedaba claro el conflicto sobre el “Proyecto de Estado” que enarbolaban las fuerzas encontradas.

En esas condiciones don Venustiano Carranza sale de la ciudad de México con el propósito de establecer su gobierno en Veracruz, pero el 20 de mayo es asesinado en Tlaxcalantongo en la Sierra de Puebla.

El Plan de Agua Prieta logró unificar a las distintas facciones revolucionarias y proponía respeto a los principios sociales de la Revolución Mexicana rechazados por el propio don Venustiano Carranza.

 

Autor: Raúl Espinosa Gamboa. Cancún Quintana Roo, México.

raesgam@yahoo.com.mx

 

 

 

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