PAN Y CIRCO

 

 México, un pueblo que ha acariciado por décadas el sueño de la democracia, y que ha sido mantenido a base de promesas y de mascaradas por parte de la clase política, vive ahora una nueva embestida en los procesos electorales.

 

 En la historia reciente vimos la aparición y consolidación del Instituto Federal Electoral, para tranquilidad de muchos se convirtió en la institución con mayor credibilidad para todos los ciudadanos, sin embargo no ha terminado de consolidarse la limpieza en la contienda electoral, el último ejercicio de sufragio a nivel Nacional en las anteriores elecciones para Presidente de la República fue un verdadero circo desde las campañas políticas, la guerra sucia entre partidos, la descalificación entre los contendientes y los ridículos debates de los que tuvimos que ser testigos los mexicanos.

 

 Las garantías individuales contempladas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contemplan el derecho de opinar y ser escuchados por los actores políticos, dado que pertenecemos a un sistema democrático, se supone que los principales actores del gobierno somos nosotros, el pueblo, quienes con el sufragio tenemos el poder de poner o quitar a los gobernantes de su lugar cuando desempeñan con eficiencia y transparencia la labor a ellos confiada. Sin embargo la realidad dista abismalmente de la teoría, la cámara de Diputados y Senadores pasan su tiempo discutiendo leyes que les garanticen a ellos defender sus posturas y garantizar su permanencia manipulando el poder desde sus trincheras, el pueblo apenas es un mudo testigo, siempre desinformado, siempre apático y siempre ignorante de el fondo y los alcances de las leyes que le atañen y le afectan directamente… y esto es producto en gran medida de la falta de claridad en todos los ejercicios democráticos.

 

 Ahora se anuncia una reforma a las leyes electorales, los legisladores, como siempre poco claros, los medios ahora tratando de manipular opiniones, y nosotros, el pueblo ignorando y participando del circo en el que algunos convierten la política de nuestro país, triste y lamentable espectáculo muestra de que nuestros representantes todavía aplican aquello que desde el circo romano se decía: “Al pueblo pan y circo”.

 

Autora: Mónica Patricia Bracamontes Gutiérrez. Guadalajara, Jalisco. México.

patyvoltind@gmail.com

 

 

 

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