MINA, VIENTO DE LIBERTAD

 

Ficha técnica:

 

Director: Antonio Eceiza

Guión: Jesús Díaz y Antonio Eceiza

Actores: José Alonso, Pedro Armendáriz Jr, Héctor Bonilla, Rosaura Revueltas, Eslinda Núñez, Fernando Balzaretti

Productor: Héctor López

Vestuario: María Elena Molinet

Fotografía: Alex Phillips jr.

Edición: A. Eceiza

 

Sinopsis:

Xavier Mina aceptó el encargo de dirigir una Expedición libertadora en apoyo del general Morelos. No consiguió llegar a México sino cuando Morelos había muerto y el Congreso mexicano (que en Nueva España se enfrentaba al absolutismo de Fernando VII) estaba disuelto, pero durante ocho meses dirigió una serie de acciones militares más o menos brillantes, frente al acoso del Virrey, que finalmente consiguió hacerlo preso.

 

Comentario:

“Sin echar por tierra en todas partes el coloso del despotismo, sostenido por los fanáticos y monopolistas, jamás podremos recuperar nuestra dignidad. Para esa empresa es indispensable que todos los pueblos donde se habla castellano aprendan a ser libres, a conocer y practicar sus derechos…”: Xavier Mina, 1816.

Navarra (El País Vasco) ha dejado huella en el séptimo arte a partir de personajes históricos que han sido objeto de inspiración para protagonizar diferentes aventuras cinematográficas. En el terreno bélico sobresalen: “El abanderado”, dirigida por Eusebio Fernández Ardavín en 1943, que relata la biografía de Francisco Espoz y Mina (1781-1836) y muchos años después tenemos la biografía de su sobrino Francisco Xavier Mina (1789-1817) con la película que veremos este martes, “Mina, viento de libertad” del realizador Antonio Eceiza, guionista, director y productor, nacido el 14 de septiembre de 1935 en San Sebastián, país Vasco.

Mina pasó por México como un relámpago, en la imagen feliz del historiador mexicano Lucas Alamán, un torbellino de gloria y esperanza, extinguido demasiado pronto. En realidad había llegado con un año de retraso y muy distinto hubiera sido su papel y el de la famosa expedición, “Los 300 de Mina” como la llamó Lord Byron, si su desembarco hubiera tenido lugar en vida de Morelos y en la época de plenitud del Congreso de Apatzingán. Por otra parte, el apoyo exterior, que le iban a prestar desde Estados Unidos y Londres fracasaron. Los estadounidenses estaban preocupados por firmar un “Tratado de fronteras” con España. En cuanto a una segunda expedición londinense, preparada en torno al general Mariano Renovales, constituyó un completo fiasco debido a la traición del general, que prefirió entregar armas y bagajes a los representantes del rey Fernando en Nueva Orleans y Cuba.

Xavier Mina es un eslabón perdido, desgraciadamente olvidado, en el proceso de desarrollo del primer liberalismo español. Su caída en Labiano y el inusual trato que recibió de los generales franceses, así como la decisión de Napoleón de concederle la condición de “prisionero de Estado”, y su encierro en el castillo de Vincennes, cerca de París, inició el largo proceso de su conversión liberal y revolucionaria, bajo la tutela de Víctor Lahorie emprendió su reeducación intelectual y en las artes militares, que se prolongó a lo largo de cuatro años. Se conocen mal sus andanzas por Londres y los contactos que estableció con americanos López Méndez, Sarratea, del Real y Palacio Fajardo, además de los mexicanos Fray Servando y los hermanos Fagoaga, pero desde los primeros meses se dejó seducir por la invitación de sus amigos americanos, que le propusieron encabezar una expedición militar a favor del general José María Morelos y de la insurgencia mexicana frente al despotismo de Fernando VII. Fue un tiempo de intensa actividad intelectual, contactos, encuentros y conspiraciones, con el núcleo amplio del liberalismo español y americano de Londres, en el que figuraban todas las tendencias, desde el moderado Blanco White hasta el radical Flórez Estrada, el autonomista Sarratea, el independentista Fray Servando o el constitucionalista Fagoaga.

La simpatía y la confianza que emanaban de Mina, añadidas a su juventud y la noticia de sus hazañas guerrilleras, le rodearon de una aureola arrolladora, que le abrieron todas las puertas, como las de la “Holland House”, y sobre todo conocer a Lord Russell, joven como él y apasionado en favor del constitucionalismo. En la casa de los Holland se encontró con el general Winfield Scott, héroe estadounidense, amigo de James Monroe, que le ofreció su apoyo personal en los Estados Unidos.

La Expedición organizada con el apoyo económico de Lord Holland y sus amigos, tanto ingleses como españoles y americanos, adquirió un claro tinte internacionalista liberal. La integraban españoles, ingleses, franceses, italianos e irlandeses y pretendía la integración de una serie de cuadros, capaces de servir de estructura básica organizativa de amplios cuerpos de ejército en tierras de Nueva España, al servicio de Morelos, dispuestos a enfrentarse a las tropas realistas y decididos a asestar un golpe decisivo a los defensores del absolutismo en América y en España.

“La causa de los americanos es justa, es la causa de los hombres libres, es la de los Españoles no degenerados”, repite una y otra vez; “…porque abiertos los puertos americanos a las naciones extranjeras el comercio pasará a una clase más numerosa e ilustrada; y porque libre la América revivirá indubitablemente la industria española…”.

La campaña militar de Mina en Nueva España, peleando contra la adversidad y tanto frente a enemigos como a competidores de su propio bando, es bien conocida en México. Ahí se resumen la brillantez del estratega, el valor del jefe militar, la capacidad de convencimiento y disuasión del político, la generosidad del caballero, la humanidad del hombre de honor. Ganó y perdió, pero cuando tuvo que enfrentarse al momento decisivo de su carrera, lo hizo con Valor.

Más tarde, en pleno siglo XX, su memoria empezó a recuperarse gracias a las obras de los escritores mexicanos Martín Luis Guzmán y Mariano Azuela

No tiene por qué extrañar que Pablo Neruda, en Canto General le dedicara una de sus canciones:

Mina, de las vertientes montañosas

llegaste como un hilo de agua dura.

España clara, España transparente

te parió entre dolores, indomable,

y tienes la dureza luminosa

del agua torrencial de las montañas.

A América lo lleva el viento

de la libertad española.

 

Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún, Quintana Roo. México.

fernandezpr@hotmail.com

 

 

 

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