La menstruación

El ciclo desvirtuado

Por: Silvia Llaguno y Olivia Ortíz

Ayer, cuando llegué a casa de Livi, la encontré pálida, adolorida y desganada. Sin saludar y poniendo cara de ¡Ay pobrecita!, pregunté: ¿Estás menstruando? A lo que Livi respondió: ¡No, menstruando! Recordé inmediatamente un anuncio espectacular que estaba a la altura de la Glorieta de Vaqueritos que promovía un medicamento para tratar los cólicos menstruales y que decía: ¿Tú menstrúas o monstruas?

Monstruación, regla, periodo, "nuestros días" (¿nomás ésos son nuestros?, pregunto). Curiosas palabras que usamos coloquialmente para referirnos a la menstruación. Todas las mujeres la experimentamos, muchas la sufren, la mayoría la aguantamos; en general ninguna la amamos, pero ¿la conocemos?

La menstruación

Es la parte de nuestro ciclo menstrual en la que se derrama el endometrio (el tejido que recubre al útero) y que ocurre a lo largo de nuestra vida reproductiva (entre los 12 y 45 años) Con cada ciclo menstrual el endometrio se prepara para recibir un óvulo fecundado; si la fecundación no ocurre, el endometrio, acompañado de sangre y mucosidad de la vagina y del cervix (cuello del útero) formarán el

Flujo menstrual

que sale por la vagina —no por la uretra que es por donde sale la orina—. Tiene el mismo aspecto que la sangre pero en realidad es una mezcla de sangre, tejidos y agua. Con frecuencia es de color rojo brillante, pero otras, por ejemplo después de haber estado durmiendo toda la noche, la sangre puede ser de un rojo más oscuro, ya que ha estado retenida. También puede ser de color marrón, rojo parduzco o rojizo. Todos estos tonos son normales.

La cantidad de flujo menstrual que se expulsa es más o menos de 20-30 mililitros, misma que cae sintiéndose como un hilito (cuando el flujo es ligero) o como un chorro (cuando el flujo es pesado) durante unos pocos días (entre dos y siete); por momentos fluye de manera continua, en otros se corta durante unas horas. A veces se presentan pequeños coágulos, esto es normal.

El ciclo menstrual

El ciclo menstrual promedio dura 28 días (comenzando con el primer día de un periodo y terminando con el primer día del siguiente periodo menstrual); sin embargo, la duración de nuestros ciclos menstruales varía, particularmente en los primeros dos años después de la menarquia (el primer periodo menstrual). Así, podemos tener ciclos tan cortos como de 23 días o tan largos como de 35.

El ciclo tiene cuatro fases: iguales para todas las mujeres aunque pueden tener diferente duración.

Fase 1

Cuando sangramos. En esta fase, el útero está desprendiéndose de su revestimiento. Esto ocurre aproximadamente cada mes siempre que no estemos embarazadas. La hemorragia dura entre dos y siete días.

Fase 2

Cuando nuestra pituitaria (que es una glándula situada en el cerebro que se encarga de muchos procesos hormonales) envía un mensaje a nuestro útero para que engrose su revestimiento y permita la implantación del óvulo fecundado.

Fase 3

Cuando se desprende un óvulo del ovario. A este proceso se le llama ovulación. Entonces el óvulo comienza su camino hacia el útero, pasando a través de las Trompas de Falopio.

Fase 4

En esta fase, el recubrimiento del útero, al no ser necesario, comienza a desprenderse: es la menstruación. Al final de esta fase comienza nuestro siguiente periodo y el día que comienza es el principio de nuestro siguiente ciclo.

 

 

Todo este maravilloso ciclo, cuya repetición puntual nos indica que nuestro cuerpo funciona sin problemas, se ha desvirtuado. Una mujer menstruando, según algunos mitos ancestrales, podía provocar que una cosecha se arruinara o que se cortara la leche. Mi abuela creía que si una mujer cavaba un pozo durante su periodo menstrual, sería imposible encontrar agua en él. Por otra parte, los malestares que algunas sufrimos antes y durante nuestro periodo, han sido usados por la gente, sobre todo por los hombres, para justificar las supuestas debilidades o "defectos" de las mujeres.

Esto no es así. La menstruación, como todo proceso fisiológico, conlleva ciertos efectos colaterales que pueden ser manejados terapéuticamente para que nos sintamos bien. La menstruación es una especificidad del sexo femenino, nos hace diferentes del sexo masculino, pero esta diferencia no significa que seamos débiles o valgamos menos. No podemos ser excluidas, maltratadas o tratadas sin equidad por este hecho. Hay estudios que demuestran que en la mayor parte de las mujeres no hay diferencia alguna que pueda ser medida con relación a su capacidad de razonamiento en todo el ciclo.

Sin embargo, tenemos que reconocer que parte de nuestra experiencia menstrual se ha estructurado a partir de las diferentes actitudes culturales, religiosas construidas sobre la menstruación, y que éstas reflejan frecuentemente actitudes negativas hacia las mujeres. ¿Te has fijado en la publicidad y en los chistes?

Pero volviendo a los malestares, los síntomas desagradables o incómodos que experimentamos, pueden ser para algunas mujeres significantes, pero breves y de poca intensidad, sin embargo para otras pueden causar disfunción temporal. Estos síntomas pueden durar desde unas pocas horas hasta muchos días y son conocidos como

Síndrome premenstrual (SPM)

que es una expresión que se aplica a un grupo de síntomas (debemos conocer para poder identificarlos y manejarlos) los cuales están relacionados con oscilaciones hormonales asociadas al ciclo menstrual. Algunos de estos síntomas son:

Para nosotras es fundamental saber sobre el SPM, para reconocerlo en nuestros cuerpos, si se presenta, y aprender a manejarlo. Si en algún momento del mes nos sentimos nerviosas o perdemos el control, si no podemos concentrarnos, nos volvemos olvidadizas y hasta extraviamos el amor propio y la confianza en nosotras mismas, muy probablemente estemos sufriendo los estragos del SPM.

Lo que podemos hacer para mejorar cada vez la experiencia de la menstruación, es relacionarnos mejor con nuestros cuerpos y conocer más sobre nosotras mismas. Si logramos sentirnos especialmente bien respecto a nuestro yo, podremos vivir nuestros periodos menstruales como autoafirmativos, creativos y hasta ¡placenteros!

También será importante que reflexionemos sobre la menstruación como un fenómeno fisiológico que nos ocurre a todas las mujeres, pero que cada una de nosotras experimenta de manera particular, y que esta experiencia está influenciada por la edad, el entorno y la cultura.

Pensemos por ejemplo en una mujer muy joven -13 años -, urbana, estudiante de una secundaria pública: para ella la menstruación es el medio para confirmar que no está embarazada, y más importante, significa que ha dejado atrás la infancia. Pensemos ahora en una mujer de 35 años, urbana, profesionista, ¿qué significa para ella la menstruación si sabe que gracias a los avances científicos podría menstruar cada cuatro meses?

Mientras trabajamos en la búsqueda de posibles respuestas, propongo que independientemente del momento del ciclo menstrual en que nos encontremos, brindemos a nuestros cuerpos un cuidado amoroso.

Fuentes bibliográficas:

Mujer: sexualidad y salud reproductiva en México, A, Langer, K. Tolbert, editoras, The Population Council-Edamex, México, 1996.

Nuestros cuerpos, nuestras vidas/ The Boston Women´s Health Book Collective, Seven Stories Press 1st ed. Estados Unidos, 2000.

Páginas en Internet:

http://es.femalelife.com/

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/medlineplus.html

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