Historia de un Golpe de Estado

LA DECENA TRÁGICA

Por Raúl Espinosa Gamboa

La historia de México registra como la Decena Trágica, el Golpe de Estado, cuyo movimiento se realizó del día 9 al 19 de febrero de 1913, que concluyó con el derrocamiento y asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente Pino Suárez.

En 1908, la publicación de la entrevista Díaz-Creelman, tuvo la virtud de inquietar políticamente al país. Distintos sectores de la sociedad pensaron que había llegado el momento en que Profirió Díaz dejaría la presidencia, pues para 1910 habría cumplido 80 años. Cuando Díaz, decide participar en una nueva reelección, la vicepresidencia se convertirá en la manzana de la discordia.

El primer impulso de Francisco I. Madero fue obtener la candidatura a la vicepresidencia en la fórmula que encabezaría don Profirió, pero al ser rechazado inicia sus actividades por constituir el Partido Antireelecionista. En pocos meses el maderismo se convirtió en un movimiento nacional con amplio apoyo popular, así como de diversos periódicos y algunas oligarquías locales. Los norteamericanos, incluso, vieron con simpatía la candidatura de Madero, pues no representaba ningún peligro para sus intereses y pensaban que podían obtener de él "los privilegios que Díaz le regateaba". El 15 de abril de 1910 Madero será designado candidato a la Presidencia por el Partido Antireeleccionista, con Francisco Vázquez Gómez a la Vicepresidencia.

Durante la campaña, Díaz preocupado, ordena encarcelar a Madero a fin de intimidar a la población y reelegirse sin obstáculos. Realizadas las elecciones en esas condiciones, se declara triunfador al general Díaz. Liberado Madero semanas después, decide huir a los Estados Unidos, desde donde llama a las armas de acuerdo al Plan de San Luis, estallando la revolución el 20 de noviembre de 1910.

Iniciada la rebelión el movimiento fue creciendo y tras las victorias de las fuerzas revolucionarias se precipitan los Tratados de Ciudad Juárez, mediante los cuales Díaz renuncia a la presidencia; León de la Barra será designado presidente interino y convocará a nuevas elecciones. Parte del movimiento revolucionario quedó inconforme al ser desarmado y licenciado, sobretodo por la conservación del ejército federal. Realizadas las elecciones el primero de octubre de 1911, de 20 mil 145 votos emitidos para la presidencia, Madero obtuvo 19 mil 997; mientras que Pino Suárez obtuvo 10 mil 245 votos de 19 mil 406 que se emitieron para la vicepresidencia; de acuerdo con la ley la elección fue indirecta: cada elector representaba 500 o fracción mayor de 251 habitantes. El 6 de noviembre tomó posición de la presidencia.

Madero inicia su gobierno convencido que el país necesitaba un cambio democrático, con elecciones limpias, reconocimiento del triunfador, libertad de prensa, respeto al poder legislativo y garantías individuales. Consideraba, sin embargo, que las reformas sociales podían aplazarse y que la libertad traería el beneficio popular. Como presidente incorpora a su gabinete a destacados porfiristas y pocos revolucionarios; pensando que nada tenía que temer, actuó sin alterar las líneas de acción gubernamental en lo económico y lo político.

El distanciamiento de Madero con los revolucionarios y la falta de una política de Estado clara, había dado lugar a que los zapatistas promulgaran el 28 de noviembre de 1911 el Plan de Ayala y el movimiento de trabajadores creara la Casa del Obrero Mundial en septiembre de 1912, facilita el crecimiento de oposición de las fuerzas más conservadoras. Los hacendados y la burguesía ligada a "los científicos" inician su ofensiva contra Madero, aprovechando las libertades que el régimen concedía. Desde la prensa y en la tribuna de la Cámara de Diputados, los representantes del porfirismo hacían escarnio del régimen maderista, ridiculizándolo y desprestigiándolo ante el pueblo; mientras buscan su derrocamiento, tratan de darle un carácter legal a ese proceso.

En tales circunstancias, el 16 de diciembre de 1911, el general Bernardo Reyes se levantó en armas en el norte del país. Derrotado es trasladado a la prisión militar de Santiago Tlatelolco, donde sería juzgado. En marzo de 1912, con el Plan de la Empacadora que prometía reformas, se rebela Pascual Orozco; será combatido por tropas al mando del general Victoriano Huerta. En octubre del mismo año, el general Félix Díaz se lanza a la lucha contra Madero en Veracruz, pero es derrotado por fuerzas del gobierno, por lo que será enviado a la capital para ser juzgado.

Las conspiraciones de los "científicos", las campañas en la prensa, las Cámaras, las luchas campesinas y la inquietud de inversionistas nacionales y extranjeros, se conjugaron para derribar el frágil gobierno de Madero. El 9 de febrero de 1913, alumnos de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan, liberan a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz. El primero muere al intentar atacar Palacio Nacional y el segundo, con un reducido número de soldados se refugia en la Ciudadela, que contaba con suficientes armas y municiones como para resistir 6 meses. A partir de ese momento se llevan a cabo combates que afectaron al conjunto de la ciudad durante diez días y por eso se le conoce en la historia como "La Decena Trágica".

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El Golpe de Estado que derroca al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente Pino Suárez, fue planificado en La Habana, por los generales Manuel Mondragón, Gregorio Ruiz y el señor Cecilio Ocón, luego de ser internado Félix Díaz en la prisión de Juan de Ulúa, tras los sucesos de Veracruz, en octubre de 1912. Después de estudiar cuidadosamente el plan regresaron a la ciudad de México, a donde ya había sido trasladado Díaz e iniciaron los sondeos precautorios entre los militares de altos grados de la plaza. Ya seguros de las probabilidades de éxito, fijaron el 18 de febrero para estallar el movimiento, pero se precipitarán al ser detectados por el gobierno. El plan consistía en liberar a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, tomar Palacio Nacional, la Secretaría de Guerra y las principales dependencias, deteniendo al Presidente y Vicepresidente; decretar Estado de Sitio en la capital y establecer un gobierno militar mientras se pacificaba al país.

Domingo 9 de febrero de 1913

A las 5 AM se inicia el movimiento simultaneo en Tacubaya y Tlalpan de donde partirían los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes. El contingente que salió de Tacubaya contaba con más de 800 elementos. A las 6 AM emplazaron sus cañones frente al edificio de la Penitenciaria, logrando la libertad del general Félix Díaz, mientras el contingente salido de Tlalpan arribaba a la Prisión de Santiago Tlaltelolco rescatando al general Reyes, quién, al frente de algunas tropas que se le unieron, llegó hasta Palacio, quedando muerto en la puerta principal, pues ignoraba que el general Lauro Villar, comandante de la plaza, había logrado que tropas que ya estaban del lado de los golpistas se pusieran nuevamente de parte del gobierno debido a la enérgica actitud que asumió. En esa operación fue detenido y fusilado el general Gregorio Ruiz. Los alumnos que se habían apoderado de Palacio, fueron desarmados, formados y "quintados" pereciendo 15 de estos.

El primer combate se realizó en el Zócalo, donde habían llegado personas de todas las edades y condiciones, muriendo 500. Más tarde los generales Díaz y Mondragón emprendieron el ataque a La Ciudadela, el cual fue breve, pues después de conferenciar con Mondragón se rendía y se convertía en el centro de los golpistas. El Presidente Madero al tener conocimiento de los hechos se trasladó a Palacio acompañado por alumnos del Colegio Militar; en principio se refugió en la Fotografía Daguerre, acompañado de

algunos diputados y miembros de su Gabinete.

A las tres de la tarde se reconcentraron fuerzas leales frente a Palacio y Madero se dirigió en automóvil a Cuernavaca para conferenciar con el general Felipe Angeles y traer el mayor número de fuerzas posible.

Lunes 10 de febrero de 1913

La ciudad se despierta "en medio de un profundo silencio", con las calles casi sin movimientos, pues sólo pasan rápidamente vehículos de la Cruz Roja y otras instituciones de beneficencia. En diferentes edificios y las colonias se ven las banderas de las naciones amigas protegiendo a sus moradores y conciudadanos, como en una ciudad en Estado de Sitio. Todos los espacios disponibles son ocupados para atender a heridos, con apoyo de improvisadas enfermeras y los médicos de distintos lugares de la ciudad. Un reporte da cuenta de más de un mil 50 heridos en esos sitios, sin incluir los que se hayan en otros domicilios. El número de muertos sigue en aumento. Los periódicos diarios dejan de circular. Representantes diplomáticos comienzan a hacer presión sobre el Presidente, mientras el Congreso en sesión especial acuerda darle al Ejecutivo facultades omnímodas en los ramos de Hacienda y Guerra. A las 6 de la tarde Madero regresa de Cuernavaca con 2 mil hombres al mando del general Angeles. Mientras tanto se corre el rumor que el general Aureliano Blanquet estaba a punto de defeccionar con sus fuerzas en Toluca, razón por la que le envía al Presidente un telegrama protestando por ello y reiterando su lealtad; el jefe del Ejecutivo le reafirma su confianza.

Martes 11 de febrero de 1913

A las 10 AM se inicia un fuerte cañoneo a La Ciudadela que es contestado por los golpistas, verificándose una dura batalla en el centro de la capital que dura ocho horas. Aunque se ataca por los cuatro costados, en la avenida Balderas se ven más muertos. Las fuerzas golpistas comprenden esto y avanzan a otros edificios con nutrido fuego de ametralladoras originando numerosas bajas a las fuerzas leales y apoderándose del Parque de Ingenieros en Arcos de Belén. Mientras tratan de acallar los cañones gobiernistas causan muchos daños al norte de la ciudad. El presidente, sin embargo, confía que en un día más será tomada La Ciudadela. Ese día se registraron más de 300 muertos y 400 heridos. En el Hospital Juárez ocurren varios trastornos al ser alcanzado por granadas golpistas.

Miércoles 12 de febrero de 1913

Las fuerzas gobiernistas recuperan la Sexta Comisaría en la calle Victoria y Revillagigedo y avanzan hasta el Jardín Carlos Pacheco, abandonándolo después por el nutrido fuego de ametralladoras. Los golpistas al emplear sus cañones abren una brecha al noreste de la Cárcel de Belén, por donde tratan de evadirse los presos, que caen muertos al pretender fugarse. Los que logran evadirse se refugian en las líneas golpistas. Las fuerzas del general Angeles responde al cañoneo, causándole algunos deterioros a La Ciudadela. El gobierno prohíbe el acceso a sus líneas de las Brigadas de la Cruz Roja, para evitar informes a los defensores de La Ciudadela, de sus movimientos. El embajador de EEUU, junto con los ministros de España, Inglaterra y Alemania se acercan al Presidente para solicitar que se establezca una Zona Neutral, pues empiezan a sufrir daños las colonias Juárez y Roma donde viven muchos extranjeros. Muchos abandonan sus hogares y se refugian en las colonias Santa María, Peralvillo y la Villa de Guadalupe. Los víveres de primera necesidad comienzan a escasear y alcanzan precios fabulosos. A la media noche los golpistas simulan un fuerte tiroteo y cañoneo para lograr introducir varios carros con pan, leche y otras provisiones. La ciudad presenta un aspecto pavoroso; las calles se encuentran sin policías y luz eléctrica, sin embargo, a pesar de la evasión de presos de la cárcel de Belén, permanece tranquila.

Jueves 13 de febrero de 1913

El bombardeo de ese día será el más fuerte de todos los efectuados, causando graves perjuicios a las Colonias Juárez, Cuauhtémoc. El fuego golpista alcanza al club Americano y Alemán. La muerte llega a domicilios particulares. A las 4 PM las fuerzas gobiernistas responden con intenso fuego sobre La Ciudadela. El ministro de guerra hace saber al general Díaz que el fuego de artillería está cobrando vidas e intereses de no combatientes; que están en peligro los residentes extranjeros y el Cuerpo Diplomático y que "como esta conducta es una flagrante violación de las leyes de la guerra, les previene que, si no limitan el fuego, al caer La Ciudadela, serán considerados fuera de la ley todos los que la ocupan". Díaz contesta que no dependía de él que cesara el fuego pues era atacado y, en último término él y los suyos "preferían morir en sus puestos sin solicitar ni pedir clemencia". El gobierno recibe refuerzos de dos millones de cartuchos para fusiles y cañón, procedentes de Veracruz, mientras un cañonazo rebelde cae cerca de Palacio causando la muerte de varios soldados.

Viernes 14 de febrero de 1913

Después de una reunión de los senadores, un periodista entrevista al licenciado León de la Barra quién declara haber enviado una carta (el día 10) a Madero donde expresa su disposición de servir de intermediario entre gobierno y golpistas "para encontrar una solución" que evite mayor derramamiento de sangre. El Presidente, le responde inmediatamente que "no está dispuesto a tratar con los sublevados". El día 13 de nuevo, por intermedio del general Angeles, le vuelve a insistir en el asunto. Ese día Madero lo recibe en Palacio y es autorizado para "concertar un armisticio y se nombren 2 comisionados de cada parte para estudiar la forma de solucionar el conflicto". Al ser expuesto lo anterior, los generales Díaz y Mondragón, aunque tuvieron en cuenta la posibilidad de un conflicto internacional, rechazan la propuesta, condicionándola a la renuncia del Presidente y Vicepresidente. Los senadores acuerdan reunirse en la Cámara de Diputados para estudiar la conveniencia de la renuncia. El Presidente es informado que el gobierno norteamericano dispuso que salgan buques de guerra a costas mexicanas para desembarque y protección de los intereses y vida de sus conciudadanos. Madero envía un cablegrama al Presidente Taft, de EEUU, donde reitera que la vida e intereses de todos residentes en México están garantizados y que su gobierno cubriría cualquier daño material que sufrieran sus propiedades, por lo que le solicitaba a la vez evitar el desembarco, "pues esto causará una conflagración de consecuencias inconcebiblemente más grandes que las que se tratan de remediar". El cónsul norteamericano en Mazatlán recibe por cable información que "el Senado de EEUU acordó la no intervención en los asuntos de México.

Sábado 15 de febrero de 1913

Hasta las 11 AM estuvieron reunidos 25 senadores que nombraron una comisión, para exponerle al Presidente de la República que "en vista de la situación angustiosa de la capital y el amago de intervención norteamericana, tanto él como el Vicepresidente y su Gabinete deberían presentar sus renuncias". Los senadores fueron recibidos por el secretario de Hacienda, por encontrarse el Presidente en las líneas de fuego, manifestándoles que el jefe del Ejecutivo no estaba dispuesto a renunciar y que "lo de la intervención eran patrañas". Los senadores, acuerdan firmar un acta al respecto "manifestando a la nación que habían hecho un esfuerzo por remediar la situación". Ese día fue de intensos combates; durante la media noche se escuchó por el rumbo de La Ciudadela un intenso cañoneo que alarmó a la población. La ciudad presentaba un aspecto fantástico por la fogatas que se hicieron en las calles para incinerar la basura que se había acumulado en esos días.

Domingo 16 de febrero de 1913

La ciudad se despierta con la grata noticia de que había sido concertado un armisticio de 24 horas, que empezó a contarse a las 2 AM y terminaría el lunes a la misma hora. La población sale de sus hogares en busca de provisiones y quienes se encontraban sitios conflictivos buscan refugios en otras zonas. Muchos pudieron apreciar por primera vez los enormes destrozos ocasionados por los combates. Cerca de las 2 de la tarde fuego de cañones y fusilería siembran pánico al romperse la tregua. Esto se debió a que "habiendo tenido una reunión en la Embajada Americana, sobre el armisticio, no se concertó si se podían introducir víveres para los defensores de La Ciudadela", por lo que acordaron dar por terminada la suspensión de hostilidades. Así se lo comunicaron a los beligerantes. Ese día se inicia la persecución contra los comprometidos en el Golpe, por lo que incluso el licenciado de la Barra se ve obligado a refugiarse en la legación inglesa.

Lunes 17 de febrero de 1913

El jefe del Ejecutivo recibe un cablegrama de la Casa Blanca, mediante el cual el Presidente Taft le manifiesta que "Por el texto de su mensaje... se desprende que ha sido mal informado respecto a la política de los EEUU hacia México" y que "las medidas navales o de cualquier otra índole que hasta aquí se han tomado... son de precaución natural". En consecuencia considera que los informes que tiene "relativos a que ya se han dado órdenes para desembarcar fuerzas, son inexactos", manifestándole sin embargo que "una situación muy peligrosa, crea en este país un pesimismo extremo".

Martes 18 de febrero de 1913

Muy temprano corren rumores de un nuevo armisticio que terminaría a las 2 PM, sin embargo se escucha la acción de cañones y metralla. A las 10 AM empieza desde La Ciudadela un intenso fuego sobre Palacio Nacional, cayendo en el curso de una hora, "en lugares inmediatos a la residencia del Ejecutivo" cerca de 40 granadas. A partir de las 11 hasta las 2 PM el fuego bélico se va haciendo cada vez más débil. Mientras eso pasaba, a la 1.30 PM, es detenido Gustavo Madero y, en Palacio Nacional, el coronel Jiménez Riveroll, intenta detener y fusilar a Madero, siendo impedido por el coronel Garmendia, asistente del Presidente, quien en rápido movimiento ajusticia al infidente militar. Momentos después aparece el general Blanquet quién en lugar de proteger al Presidente consuma la traición al detener a Madero, Pino Suárez y otros miembros del gabinete. A las 3 PM un automóvil que llega a la Alameda de Santa María esparce la noticia que se propaga rápidamente: "Madero está preso". Verificadas las detenciones del Presidente, así como del Vicepresidente y algunos de sus acompañantes, el general Huerta asumía el mando supremo de la República, haciendo publicar un manifiesto al respecto. Acto seguido dirigió un mensaje a la Embajada Americana manifestando que "había asumido el mando" y pidiendo al mismo tiempo que se "comunicara esto al Presidente de EEUU, al Cuerpo Diplomático y a los rebeldes de La Ciudadela".

Miércoles 19 de febrero de 1913

La ciudad se despierta con la noticia del fusilamiento en La Ciudadela de Gustavo Madero y del Intendente de Palacio Adolfo Basso, de quien se decía que accionó la metralla que mató al general Reyes en la entrada de Palacio. La Cámara de Diputado se reúne con dificultades y se declara en sesión permanente, nombrando una comisión que "se apersone con los señores Madero y Pino Suárez y logre convencerlos de que presenten su renuncia". A las 8.45 PM regresan los comisionados acompañados del ministro de Relaciones licenciado Lascuráin que era el portador de las renuncias. Presentadas al Pleno fue aceptada por 127 y rechazada por siete, siendo declarado "de acuerdo a lo dispuesto la Constitución" Presidente Interino al licenciado Pedro Lascuráin, cerrándose la sesión de la Cámara. Acto seguido se abrió una nueva sesión en donde se daba a conocer que el Presidente Interino había designado al general Huerta ministro de Gobernación. Media hora después el licenciado Lascuráin presentó su renuncia como Presidente, la cual fue aceptada por 122 votos, nombrándose al general Huerta "conforme a la Constitución", Presidente Interino. Madero y Pino Suárez permanecerán detenidos en la Intendencia de Palacio y el 22 de febrero cuando eran trasladados a la Penitenciaria, bajo el pretexto de un "asalto de sus partidarios" serán asesinados. En repuesta al Golpe de Estado y a este crimen se inicia la Revolución Constitucionalista.

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