La energía, el fantasma del siglo XXI.

 

Prefacio

 

Con la llegada de la modernidad a nuestra sociedad, nos vimos sumergidos en una corriente invisible que parte de un concepto un tanto vago, pero que con los estudios alternativos está tomando fuerza, este fantasma, conocido con claridad por algunos, para otros solo de nombre e historias es el tema de este pequeño artículo en el que más allá de hablar de chacras, alineación, auras, colores, de su verdad o mentira, partiré de una tesis: “su existencia es el factor modificador de las realidades de nuestra sociedad actual”.

 

¿Cómo afecta a las sociedades?

 

La energía que cada uno tiene está enfocada a los campos físicos de la realidad, esta energía por ende se mueve por las motivaciones, reacciones, acciones, pensamientos, decisiones, ambiciones… es decir determina el conjunto de comportamientos de cada uno de los individuos de la sociedad, cuando esta energía no es positiva, fundamentada en valores de cooperación, ayuda, solidaridad, realización personal, bienestar comunitario, crea sociedades reprimidas y clasificadas en capas de sufrimiento, dolor, abusos, violencia, hasta llegar al cese de la energía en el campo físico, la muerte.

 

¿Por qué ocurre esto?

 

Las teorías podrían ser muchas, pero yo, un lego en el tema, tan solo un observador, parto de la impresión de que el aumento de la sensibilidad energética en las nuevas generaciones tiene su origen en la difusión de la información sin límites, saberes que se entrecruzan, el cambio de estructuras familiares, culturales, personales e incluso la apertura de la curiosidad, han potenciado ese fantasma que antes era un preso de cada uno, el cual se regulaba desde las familias, los círculos cerrados de una comunidad, la escuela o colegio. Hoy en día está libre.

 

¿Qué implica que esté libre?

 

La libertad de este preso sin una guía, de una familia orientadora, de una comunidad atenta, causa una libertad confundida, perdida, en búsqueda de respuestas que tienden en algunos casos a encontrar modelos inspiradores, pero, en otros, modelos destructivos. Dichas influencias están en el entorno. De acá parte el problema: muchos de los ambientes donde hoy crecen, se inspiran las generaciones, están llenos de todos los factores negativos de esa energía, incluso aún donde no lo están, los medios de difusión se inspiran en esos modelos negativos para construir las películas o programas de televisión, de esta manera la energía negativa está moldeando las respuestas físicas de cada quien y, tal como una ola, esto se refleja en las problemáticas de la sociedad con la cual convivimos, pues nos parece algo inevitable o pensamos que son males necesarios.

 

¿Deberíamos encerrar de nuevo la energía de cada uno?

 

Esta sería la conclusión lógica en un mundo simple, pero las dinámicas de nuestro mundo tienen un grado de complejidad que aún ni las mentes más brillantes entienden, por ello la respuesta está en dar el siguiente paso en esa evolución energética, la conciencia de que nuestra existencia está sostenida por procesos energéticos, los cuales deben ser reforzados por principios positivos, nada distinto a lo que practicaban las generaciones anteriores, solo que hoy en día no hay conciencia de que la libertad debe ser inteligentemente enfocada para no volvernos las víctimas de nuestros actos, que ellos se vuelvan un búmeran.

 

¿Qué principios la rigen?

 

Cuando las personas crecen sin un fundamento epistemológico o axiológico de sus conductas, es decir hacen apología del sexo, violencia, consumo de sustancias, desprecio por los demás, la vida, dinero fácil, maltratos, la energía que se acumula solo sigue un principio que, siendo un elemento tóxico para las personas, no permite el desarrollo de una vida sana. La sexualidad bien enfocada es plenitud, el control de los impulsos es tranquilidad, la supresión de la violencia es paz, así podemos entender que cuando hablamos de principios son los actos que muestran el otro lado de los males energéticos que nos aquejan. Sin embargo esto parece una utopía cuando lo que se vende más es lo que genera mala energía, cuando los niños referencian en su interior energía negativa. Todo ello nos explica la descomposición del interior de cada quien, al estar esas personas en las calles tras la miseria, o en los mecanismos de poder tras la corrupción, no aportamos al cambio, sino que, día a día, se acumula cada vez más energía negativa, destrucción de la naturaleza (sustento de la vida), vejaciones a los demás desde la explotación laboral, sexual, trata de blancas, narcotráfico, alcoholismo, pérdida de la espiritualidad, emociones muertas, pérdida de identidad, entre otros fenómenos que degradan el conjunto de elementos energéticos que antes permitían una calidad de vida buena, con promesas de mejoramiento.

Resumiendo: en nuestros tiempos, entre tanta confusión, tenemos mala calidad de vida con perspectiva de empeorar.

 

¿Qué hacer?

 

Quien me lea podría etiquetarme de negativo, Pesimista, pero es que la gente prefiere ver mentiras, crear en su mente islas donde sobrevivir en algodones de no me afecta, de no es mi realidad, dejando aparte estas situaciones. Eventos que es mejor pensarlos, apropiarlos porque en algún instante pueden llegar de maneras contundentes, pues, sutilmente, todo el tiempo las vivimos.

Por ello te invito a aplicar estos principios que no son nuevos, no son de mí invención, son la aplicación de una serie de ideas pensadas y dejadas en el aire por distintas personas a lo largo de la historia:

1.       No es no reaccionar, es saber solucionar las dificultades de tal forma que tu energía no se contamine.

2.       Es no pensar que solo hay problemas o que todo es perfecto, es entender que hay un punto medio entre los dos donde ocurren las situaciones, este espacio es el que determina la evolución personal.

3.       Es no desanimarte, es motivarte para realizar cambios pequeños o grandes que modifiquen los factores negativos que sientes día a día.

4.       Es no entrar en depresiones y estancarte, es reflexionar en qué causa esa emoción, determinando el rompimiento de esas cadenas.

5.       Es agradecer por todo lo que te sucede, entendiendo que es un aprendizaje, al activar esta energía se cambia el paradigma de pensamiento.

6.       Es valorar el cuerpo desde lo espiritual y no desde lo material.

7.       Es cultivar el alma corazón y mente, para que se refleje en el afuera.

8.       Es ser cortés con los demás, sembrando las semillas del mañana.

9.       Es alejarte de todo aquello que solo te da mensajes negativos o te impulsa a sentirte mal, actuar mal, remplazándolo por aquello que calme tu interior (mente) y fortalezca tu personalidad.

10.    Es entender que el aire no podemos verlo, pero ahí está, la energía es una fuerza que si usas bien tu cuerpo estará fuerte, pero si no, tu cuerpo actuará de formas nocivas.

 

Autor: Wilmer Guillermo Acosta Pinzón. Paipa, Colombia.

Comunicador social con énfasis en lo comunitario de la universidad nacional abierta y a distancia.

 

W.guillermo.acosta@gmail.com

 

 

                              

 

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